UN PASEO POR LAS PLAYAS DE TARIFA



Tarifa siempre ha sido mi debilidad. Ése mágico rincón al sur del sur es todo un paraíso que te permite casi tocar con la punta de los dedos el continente africano. Hoy os propongo volver a éste enclave gaditano para saborear a fondo sus mejores playas, famosas en el mundo entero por su belleza y sus olas.


Nuestro paseo lo empezamos en pleno corazón de Tarifa, su casco urbano, que se asoma al mar del estrecho donde, desgraciadamente, tanta tragedia ocultan sus aguas. El encanto que tiene éste lugar costero es que aún conerva su aroma a pueblo. Casas blancas, barrio medieval con calles estrechas, olor a sal y gente humilde y sencilla. Es toda una gozada andar por sus calles y descubrir rincones que no esperabas.








 Estatua de Sancho IV, conquistador de Tarifa.


 Nuestro paseo coincidió con los dias de carnaval de febrero que tan famosos es en toda la provincia de Cádiz. Un ambiente inmejorable con disfraces, comparsas, coros y chirigotas en pleno centro histórico.





Una vez disfrutado el centro histórico podemos andar unos 100 metros y visitar uno de los lugares mas singulares de Tarifa. Un pequeño paseo de asfalto que conduce a la Isla de las Palomas, separa dos aguas: a la izquierda el Mar Mediterraneo, y a la derecha el Océano Atlántico. Es maravilloso contemplar el Fuerte de la Isla de las Palomas y el Castillo de Santa Catalina.








Una vez visto ésto, y después de estar bastante rato maravillado viendo la espectacular playa de los Lances cogemos el coche, y nos trasladamos a la playa de Bolonia (A unos 20 kilómetros dirección Cádiz). Desde el mismo coche, miestras vamos llegando, ya se percibe que aquel lugar es algo muy especial. Sólo una pequeña pedanía de pescadores nos recibe y una enorme playa semi-virgen nos adentra en otro mundo. Uno de los pocos rincones marítimos que existen en España que no está explotado por el turismo ni la especulación urbanística.

Muy recomendable bajar del coche, ponerse a caminar por la orilla de la playa y subir el monumento natural de la Duna de Bolonia. Costará un poco de trabajo debido a la altura y la arena, pero merecerá muhcísimo la pena. Una vez arriba descálzate, siéntate en el suelo y mira al horizonte. Pocas cosas como éstas podrás sentir.














Al fondo podemos ver el poblado donde hemos dejado el coche y si giramos la mirada podemos ver a través del estrecho las cosas del norte de África. Dos continentes y dos mares en una misma mirada. En ningún otro lugar dle mundo podrás hacer algo así. 



















Despues de haber disfrutado bastante rato aquelals vistas, bajamos la duna (ahora con mucha mas soltura) y empezamos a caminar por la orilla de la playa. Nos encontramos algunos pescadores preparando las barcas y utensilios para pasar la noche en alta mar. Un oficio realmente duro que necesita su preparación diaria.


























Y si los pescadores se marchan a la mar nosotros volvemos al coche para poner fin a éste dia tan especial disfrutando de una forma diferente las maravillosas playas de Tarifa. Hay mucho mas que ver como por ejemplo Valdevaqueros. La meca del skysurf. Pero hoy nos quedamos con el mejor sabor de boca del punto mas meridional de Europa. Para repetir cuantas veces haga falta.











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